Riise se tiñe de azul.
Comenzó el Pool mandando desde el pitido inicial, desde que Konrad Plautz, el austríaco encargado de estar 90 minutos en el césped de Anfield sin parecerlo, decidió hacer sonar su silbato, señal inequívoca de que empezaba la guerra. Y es que un día Pablo García, sí sí el mismo que se hizo grande en Osasuna, fracasó estrepitosamente en Madrid y ahora pasa sin pena ni gloria por el Clemente Team, metaforizó el fútbol con la guerra y fue criticado por ello, yo no fuí uno de esos, es más estoy completamente de acuerdo con la afirmación del charrúa, ya me iréis conociendo.
El dominio del equipo más ibérico de los que quedan en Champions, ¡Recuerden! "Cataluña es un país entre España y Francia", fue infructífero hasta el minuto 43 de encuentro, cuando un mal disparo de Mascherano ¡Cuánto admiro a este pibe! Se disfrazó de asistencia para un siempre atento Kuyt que no dudó en perforar la meta de un Cech que parecía sucumbir de nuevo en Champions, y ya serían unas cuantas, ante el poder de los reds.
La segunda mitad empezó como acabó la primera, con el equipo de la ciudad de los Beattles dominando prácticamente todas las facetas del juego. Pero el Chelsea sabe a lo que juega y no se desespera, hasta el momento no les estaba surtiendo efecto todos los balones enviados a su buque insignia, el rey de Costa de Marfil, el emperador africano, Didier Drogba. Pero poco a poco el equipo de los petrodólares se fue asentando, y la línea de medios, seguramente la más veterana de todos los grandes equipos de Europa, Makélélé-Ballack-Lampard, fue imponiéndose a la del "Spanish Pool".
Hasta ese momento los españoles regular, Arbeloa en su línea, siempre correcto y sin complicarse en exceso, Xavi mandando el la zona ancha en, seguramente, uno de sus mejores partidos como red y Pepe sin complicaciones, la mejor noticia para un portero. El que nos defraudó un poco fue en el que más esperanzas teníamos depositadas, Torres "The Kid". Y fue porque se olvidó la samarra del Liverpool en casa y se enfundó la rojiblanca. Lo digo porque nos recordó todo lo que apuntaba en el Calderón, buenas maneras, entrega y sacrificio pero tan mala puntería como un cazador ciego. No pudimos escuchar de nuevo el "Liverpool’s number nine" una vez más en Champions, Fernando te citamos en Stamford Bridge , en una semana.
Todo se truncó con la lesión de Fabio Aurelio, el ex del Valencia se marchó del campo por unas molestias, su sustituto un cyborg con cañón en su pierna zurda, Riise, sería protagonista negativo más tarde, aunque él cuando saltó al césped de Anfield desconocía tal fechoría. Matías Prats ya lo avisaba y eso tras el día del Getafe, cuando indicó a falta de cinco minutos y con 3-1 en el marcador que el fútbol es un deporte de once contra once y siempre ganan los alemanes, es mal síntoma. Dijo que el ejército azul empezaba a desperezarse, eso sí casi 65 minutos después.
Todo hacía presagiar que el marcador no se iba a mover, como poco hasta el partido de vuelta, pero en el último minuto del alargue, cuatro minutos después de que el CUARTO ÁRBITRO mostrara su tablilla y justo en el momento en que la hinchada roja entonara su ya habitual "You will never walk alone" de los últimos minutos de encuentro, con un centro perdido, a simple vista inocente, desde la izquierda el noruego logró batir a su propio guardameta con un inapelable testarazo que se coló por la escuadra. Reina no pudo hacer más que ver como se colaba ese balón, y con él una gran parte de las opciones de llegar a Moscú del Liverpool parecen esfumarse.